domingo, 17 de noviembre de 2013

El poder del look veraniego

Voy a escribir algo mucho menos intelectual que lo anterior, pero qué se le va a hacer, al fin y al cabo las frivolidades también merecen su lugar.

El jueves, que hizo algo así como cincuenta grados con una humedad del 230% , confirmé que los hombres en esta ciudad son de manual. Me puse lo que podríamos llamar una remera "escotada" (dicho sea de paso ese día descubrí que mis compañeros/as de trabajo piensan que me pongo remeras escotadas bastante seguido). Salí de trabajar y, como todos los jueves, me fui caminando hasta clase de trombón. Luego de ella, fui -caminando también- hacia la facultad.  Como salí del trabajo a las 15.20 podrán imaginar que había un sol que te perforaba el cráneo y te carcomía las retinas, con lo cual me puse mis súper top lentes de sol.  En ambos trayectos recibí el quíntuple de comentarios que en todo el año. La combinación escote + lentes de sol que te tapan la mitad de la cara, resulta muy efectiva para levantar "piropos" (si así puede llamarse a los encantadores comentarios que los hombres deciden que una quiere escuchar). Por suerte esta vez no fueron desagradables. En los 45 minutos que sumaron los dos trayectos de caminata coseché un "morocha, si seguís por ahí te vas a derretir" (el muchacho señalaba hacia las cuadras en las que pegaba violentamente el sol), un "ay mamitah", de otro muchacho seguido de una "hola mamitah, chau mamitah" de uno de los amigos con los que hablaba y finalmente un "chau mi amor" de un señor que iba en auto. Desde ya que al momento que me saco los lentes de sol y me pongo los lentes de ver, se acaban los comentarios. O sea, soy la versión femenina de Clark Kent sin superpoderes (básicamente, una loser de marca mayor), me pongo los lentes de sol y más o menos tiro sexy, me pongo los lentes de ver y emerge lo nerd.


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