No había caso, hiciera lo que hiciera Elena, siempre era lo mismo. Siempre la misma sensación. A lo mejor una semana bien, pero siempre volvía. “Y también, el mundo te provoca”, se decía. Que Martín no llamaba, Juan parecía que sí, pero después no, Gabriel la aburría. En definitiva, no entendía bien si el problema era de ella o de los demás. Y después, la monotonía. Trabajo-facultad-casa-trabajo-facultad-casa-casa-trabajo-facultad.
Eso venía algo así como hacía veinte años. Bueno, no se acordaba si cuando tenía un año se sentía aburrida con la vida, pero sospechaba que sí. Su mamá siempre le decía que de bebé tenía cara de afligida, así que ya había algo que no andaba.
En las largas cavilaciones que tenía en los trayectos de colectivo, subte y, más aún, tren –el tren siempre le daba una tranquilidad que no sabía de dónde venía, se sentía de vacaciones- se le ocurrían muchas cosas y recordaba muchas otras pero nunca apareció ni un atisbo de la idea que repentinamente surgiría unos días después.
Una mañana como cualquier otra, se levantó para ir a trabajar pero en lugar de tomarse la bendita linea d hasta 9 de Julio, sacó toda la plata de su cuenta y se fue para Ezeiza. No lo pensó demasiado, fue un impulso. Un impulso de esos que usualmente dejaba pasar, sin dar demasiada importancia, o diciéndose que eran una locura. Llegó al aeropuerto –sin valijas, ni nada- y miró la pantalla con los vuelos próximos. Por suerte no era temporada alta, mucha gente no se va de viaje en mayo. Miraba: Nueva York, Roma, Barcelona…cuál, cuál. Ta, te, ti…Barcelona.
En el avión le daba un poco de ansiedad, estaba decidida aunque nerviosa, lógicamente, porque no tenía absolutamente nada planeado. Pero estaba contenta con haber dejado su pasado de errores y rutina atrás. Para ella, se había acabado la época de hacer cosas por obligación.
Cuando llegó a la ciudad, seguía sin tener un plan, pero estaba abrumada por lo que veía: el barrio gótico, la Rambla, Plaça Catalunya. Si tenía dudas, ahora sabía que había hecho lo correcto. Pero quedaba un paso más todavía. Elena quería lo exactamente opuesto a su vida anterior. El lugar elegido no implicaba oposición radical, por tanto, tenía que buscar lo opuesto a su oficina y su departamento. Y lo único totalmente opuesto a eso era la calle. Una vez había leído Rayuela, y se había impactado con la libertad de acción de Oliveira, sobre todo cuando decidía pasar una noche en la calle. Una mezcla de ideas que iban desde la rebeldía, el anarquismo y la vida bohemia la invadían. Y así empezó a caminar, sin conocer nada. Caminaba por donde quería, se sentaba donde quería y dormía siestas donde quería. Lo único que extrañaba eran los libros, pero ya habría tiempo de conseguir algunos de formas ilícitas. Unos días por las callecitas del barrio gótico, otros por el Parc Güell, otros en la plaza frente a la Sagrada Familia. Siempre se las rebuscaba para conseguir algo de comer, sobre todo en los mercados. Alguien se distraía, o se hacía el distraído y lograba sacar algo. Y siempre que podía juntaba unas monedas para poder comprar, no fuera cosa que, de tanto robar, se dejaran de hacer los distraídos.
Algo así como una semana después –el tiempo ahora corría de manera muy poco cronológica para Elena- se cruzó a María. María era como Elena en cuanto al hartazgo por la vida de oficina, las horas interminables enfrente de la computadora y las charlas vacías, sólo que ella era catalana. Además, ya llevaba bastante más tiempo de vida anarcaanticapitalista. Pero nunca le contó a Elena ni cuándo ni porqué había empezado su vida callejera.
En realidad, en ese momento, no estaban viviendo en la calle- María le contaba- sino en algo que Elena interpretó como un galpón, y que de hecho, se asimilaba bastante a la idea. A efectos prácticos podría decirse que era una casa abandonada y punto. “La Ele”, como le decían por ahí, se sentía como en una comunidad hippie y, cada vez más, todo parecía cerrar perfecto. María sirvió no sólo para hacerla entrar en ese ambiente sino para que Elena descubriera porqué siempre terminaban mal con Juan, Gabriel, Martín, Pepito…incluso le parecía estúpido no haberse percatado antes de la razón. Justamente, María era como Juan, Gabriel, Martín y Pepito juntos. Y, además, la trataba bien, cosa inédita en la vida de Elena. Ella se daba cuenta de que era la primera vez en su vida que experimentaba tantas sensaciones distintas, ya casi le parecía irreal su vida de tan sólo un mes atrás. Y no era sólo María, tenía que ser sincera, también todas las sustancias ilegales que circulaban por ahí servían para eso.
Precisamente ése fue el problema, porque nadie se dio cuenta de dónde terminaría todo. Nadie era consciente de los excesos. Nadie percibió que María estaba cada vez más callada, ni siquiera Elena, en ese momento. María le importaba más que nada en el mundo, pero ella tampoco podía hablar, mucho menos ver qué le pasaba a María, mucho menos darse cuenta de que, de a poco, la respiración de María era cada vez más suave, hasta que de pronto, se cortó.
Elena no sintió nada de eso hasta unas horas después. Recién con la cabeza más despejada se dio vuelta para besarla y sólo entonces notó lo fría que estaba María, lo abiertos que tenía los ojos, lo vacíos que estaban...Su mundo desaparecía y Elena conocía una sola forma de evadirse de todo, había a su alcance una sola forma de no sentir cómo se desgarraba todo por dentro… y era tomar el mismo camino que María.
Elena cerraba los ojos fuerte, llenos de lágrimas, pensando “que sea un sueño, que sea un sueño, que sea un sueño”.
jueves, 17 de septiembre de 2009
sábado, 12 de septiembre de 2009
La mala suerte viene de a dos
Es así chicos, las malas nuevas vienen siempre de a dos-en el mejor de los casos-. Ponele, te puede pasar que un día te roben la billetera con todas las tarjetas recién hechas porque hace tres semanas te habían robado y que, además, se te rompa el lente de la cámara. O también te puede pasar que te caguen el pase a asesoría jurídica y después le roben todo en el departamento a tu abuela. Que se yo, cosas que te pueden pasar un viernes. Y además, si le sumás a eso un par de peleas ahí siiii ¡cartón lleno, querida! Obviamente, todo esto acompañado de un GRAN ataque de histeria. Y bueno, debe ser una cuestión de equilibrio cósmico, calculo. A mi generalmente se me da así, van unas semanas bien, con buenas noticias -esto, claro, hablando de los sucesos extraordinarios que le acontecen a uno, sucesos extraordinarios buenos o malos, no nos referimos a lo normal de la vida- y de repente, patapúfete, te cae un meteorito malo, bueno no sé qué meteorito puede ser bueno, capaz si sos Superman. Te hace pensar si no será preferible que no te pase nada extraordinariamente bueno porque, no sé, el día que te pase algo tan bueno que no lo puedas creer, ahí agarrate catalina, porque se te viene la hecatombe. No se si el equilibrio cósmico en relación a mí tiene que ver sólo conmigo, o también con el entorno. Por ejemplo si si a mi hermano le empieza a salir todo mal, a mi me empezará a salir bien porque es una cuestión distributiva en la familia. En ese caso se complica, porque el éxito de uno implica el fracaso del otro...Mejor elijamos la versión de "son rachas", que no sé si me sirve para algo, pero qué se le va a hacer
Bueno seguiremos esperando que la buena suerte que tuve en algunos aspectos se traslade a los otros, en los que la mala suerte ya es irrisoria, áreas que están rozando el patetismo, diría. Mientras tanto, sigo practicando la actitud tomada recientemente de mirar el vaso medio lleno y cagarse en los cataclismos cósmicos que puedan ocurrir.
Bueno seguiremos esperando que la buena suerte que tuve en algunos aspectos se traslade a los otros, en los que la mala suerte ya es irrisoria, áreas que están rozando el patetismo, diría. Mientras tanto, sigo practicando la actitud tomada recientemente de mirar el vaso medio lleno y cagarse en los cataclismos cósmicos que puedan ocurrir.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Gramsci fans club
Ayer tuve clase de Gramsci en Comunicación II. Que, además, fue básicamente lo único bueno del día. Cada vez voy descubriendo más cosas que me interesan de mi amado Gramsci, en este caso, lo que habla sobre el sentido común. La idea es más o menos la siguiente: el sentido común es la naturalización de ciertas ideas y prácticas que en realidad son propias de las clases hegemónicas pero que son impuestas y consensuadas también por las clases populares. Vale decir, las clases populares naturalizan y toman como propias concepciones de las clases dominantes, acordes con sus intereses. Para que quede más claro, tomo un ejemplo de un profesor que yo tuve en PCPC pero también da clase de Comu: Fede. Un caso de algo que Gramsci consideraría dentro del sentido común es que por ejemplo una mucama -para llamarlo de algún modo- acepte su condición de mucama y crea que no está para más que eso, ni para ganar más plata. Que ser mucama es todo lo lejos que puede llegar. Ese es un sentido común. Entonces, el sentido común, dice Gramsci, tiene que ser criticado, desnaturalizado. Y eso me di cuenta que es lo que hago yo -no porque crea que soy igual de inteligente que Gramsci, ni mucho menos, simplemente es lo que te inculcan permanentemente en mi carrera, por suerte-. La gente siempre me dice que discuto mucho, quiero decir, que pido que cuando afirman algo con total convicción me pongan fundamentos. A mi entender en eso no hay nada malo, justamente, se trata de desarmar el sentido común, de desarticularlo, y eso es algo que hago también conmigo misma, yo misma me pregunto si tal o cual idea es acorde con las otras, si cuadra con mi marco ideológico o es simplemente algo que adopté sin pensarlo. En ese sentido, es algo al estilo de Descartes, tirar los cimientos abajo. Básicamente me parece que es la única manera de que la sociedad avance. Y ya que estoy también con la epistemología, diría que es también la única manera de que el conocimiento avance. ¿Cómo podemos dar algo por seguro y veraz sin dar al menos un lugar a la duda? no querer someter una concepción a una prueba -prueba en el sentido del replanteo, de la confrontación con otros- significa que tan seguros no podemos estar. Si estoy segura de algo no puedo tener miedo de discutirlo y de exponer mis razones, as simple as that. Sólo puedo tener miedo si es una idea que heredé por tradición y nunca me planteé si de verdad estaba de acuerdo.
Para abrir mentes hay que estar dispuesto a discutir siempre, a tratar de quebrar los sentidos comunes y, a veces, eso puede conllevar momentos amargos. Pero pefiero eso que conformarme con ideas acartonadas por miedo e ignorancia.
Para abrir mentes hay que estar dispuesto a discutir siempre, a tratar de quebrar los sentidos comunes y, a veces, eso puede conllevar momentos amargos. Pero pefiero eso que conformarme con ideas acartonadas por miedo e ignorancia.
sábado, 5 de septiembre de 2009
Sarasa
En evidencia, un lector espera sentado. Del lector no saco nada, del sentado tampoco. De la evidencia es evidente.
Sí, estoy subiendo poco. Igual es que me cuelgo bastante, sobre todo si hay cambios importantes dando vueltas por ahí. O por ahí a veces me parece que mucho que acotar no tengo. Las novedades acá no las voy a decir porque no me pinta.
Ayer me cargué en el celular una foto de Gramsci. No se si es muy banana porque andar cargándose fotitos en el celular es banana, o si es muy snob, porque tener fotos de Gramsci es muy snob. O lo que es peor, me volví una banana snob. ¡Madre de Dios, a lo que llegué! Dos cosas me hacen mal en ese aspecto, una, estudiar en sociales, dos, trabajar y, por tanto, tener plata. Pero bueno, ya se sabe, uno de mis amores imposibles es Antonito, qué le voy a hacer. Aparte, alta porra.
Me parece que el problema es que estoy de buen humor, y como estoy de buen humor, no tengo de qué quejarme y entonces escribo menos. O también pueda ser que mi tiempo en la computadora se redujo a ratos esporádicos, cuando no hay facultad ni trabajo -o sea, tiempo real en computadora cercano al cero- Y cuando me siento tengo que hacer todo lo que se pueda pero va por orden de prioridades: trabajos de taller, bajar-editar fotos, por ejemplo de murales, pelotudear un poco en el msn, porque de alguna manera me tengo que enterar de qué corno está pasando en las gentes de mi universo,y ahí sí, escribir. Y escribir me lleva un rato. Ahora en realidad estaba con Bateson y lo tuve que dejar para venir acá.
Que cosa difícil che, mantener el equilibrio.
Bueno y me parece que me voy yendo así hago ejercicio y después miro el partidito de Argentina.
Sí, estoy subiendo poco. Igual es que me cuelgo bastante, sobre todo si hay cambios importantes dando vueltas por ahí. O por ahí a veces me parece que mucho que acotar no tengo. Las novedades acá no las voy a decir porque no me pinta.
Ayer me cargué en el celular una foto de Gramsci. No se si es muy banana porque andar cargándose fotitos en el celular es banana, o si es muy snob, porque tener fotos de Gramsci es muy snob. O lo que es peor, me volví una banana snob. ¡Madre de Dios, a lo que llegué! Dos cosas me hacen mal en ese aspecto, una, estudiar en sociales, dos, trabajar y, por tanto, tener plata. Pero bueno, ya se sabe, uno de mis amores imposibles es Antonito, qué le voy a hacer. Aparte, alta porra.
Me parece que el problema es que estoy de buen humor, y como estoy de buen humor, no tengo de qué quejarme y entonces escribo menos. O también pueda ser que mi tiempo en la computadora se redujo a ratos esporádicos, cuando no hay facultad ni trabajo -o sea, tiempo real en computadora cercano al cero- Y cuando me siento tengo que hacer todo lo que se pueda pero va por orden de prioridades: trabajos de taller, bajar-editar fotos, por ejemplo de murales, pelotudear un poco en el msn, porque de alguna manera me tengo que enterar de qué corno está pasando en las gentes de mi universo,y ahí sí, escribir. Y escribir me lleva un rato. Ahora en realidad estaba con Bateson y lo tuve que dejar para venir acá.
Que cosa difícil che, mantener el equilibrio.
Bueno y me parece que me voy yendo así hago ejercicio y después miro el partidito de Argentina.
martes, 4 de agosto de 2009
Que me pincha, que me pincha el caardo...
¡Esto no es una confitería!
¿Cómo no? Usté me abandona y después me viene con reclamos. Non así, non así.
Una imagen de panda enardecido, eso decía Amancio, muy despacio. No sea nuria. Que la doña se había agarrado la del chancho y ahí nomás se fue a comprar ravioles a la verdulería. Pero qué caro está todo, y sí, ya no se puede vivir. Que antes con un par de Belgranos hacía algo uno, ¿pero ahora? ahora uno no sabe dónde va la plata. Teoría uno, los duendes. Teoría dos, los topos. Teoría tres, los famosos chanchos. No sólo te contagian sino que además entran en tu habitación por la noche y se comen la plata.
Pasamos a las teorías conspirativas. Teoría conspirativa uno -por orden meritorio de ajuste a los acontecimientos más del momento-, la del chancho la tiraron los yankis para vender el tiramisú. Teoría conspirativa dos, los yankis tienen la cura del Sida y no la dan. Acá dejo de lado un par de teorías que por lo obvias dejan de ser teorías,y además, como buena formuladora de teorías conspirativas, temo por mi bienestar físico asique no las escribo.
Me pega el delirium por leer a Julito, la de siempre. Y además conseguí un par de tácticas defensivas interesantes,lo de los piolines, palanganas y escupideras no es mala idea. Me hace mal el aire me dicen, es corrosivo para mi organismo. Decí que sí, decí que sí. NO. SÍ.
Chuspa,
Luc Skywalker -se viene época de alias varios-
¿Cómo no? Usté me abandona y después me viene con reclamos. Non así, non así.
Una imagen de panda enardecido, eso decía Amancio, muy despacio. No sea nuria. Que la doña se había agarrado la del chancho y ahí nomás se fue a comprar ravioles a la verdulería. Pero qué caro está todo, y sí, ya no se puede vivir. Que antes con un par de Belgranos hacía algo uno, ¿pero ahora? ahora uno no sabe dónde va la plata. Teoría uno, los duendes. Teoría dos, los topos. Teoría tres, los famosos chanchos. No sólo te contagian sino que además entran en tu habitación por la noche y se comen la plata.
Pasamos a las teorías conspirativas. Teoría conspirativa uno -por orden meritorio de ajuste a los acontecimientos más del momento-, la del chancho la tiraron los yankis para vender el tiramisú. Teoría conspirativa dos, los yankis tienen la cura del Sida y no la dan. Acá dejo de lado un par de teorías que por lo obvias dejan de ser teorías,y además, como buena formuladora de teorías conspirativas, temo por mi bienestar físico asique no las escribo.
Me pega el delirium por leer a Julito, la de siempre. Y además conseguí un par de tácticas defensivas interesantes,lo de los piolines, palanganas y escupideras no es mala idea. Me hace mal el aire me dicen, es corrosivo para mi organismo. Decí que sí, decí que sí. NO. SÍ.
Chuspa,
Luc Skywalker -se viene época de alias varios-
jueves, 16 de julio de 2009
Catarsis parte 733
Hoy vengo con otro tipo de desilusión, más bien estoy como desmoralizada. La desilusión del posteo anterior venía por el lado garca de la gente y esta desilusión viene más bien por el lado de la clausura mental de algunos -que, no obstante, suele ir de la mano con lo garca-. Y es que me tiene harta, harta y cansada, que me juzguen, harta de los que creen que siempre tienen voto en la vida de los demás, que se ven con derecho a decir con quién está bien o mal que uno esté. Yo me pregunto siempre a quién corno le puede cambiar lo que me hace feliz a mí, si yo no jodo a nadie, no veo qué le puede molestar a los demás lo que hago o dejo de hacer. Y me parece que todas estas cosas contribuyen a que el mundo sea como es, cada cual desde su lugarcito influye, y las opciones no son tan difíciles, o un mundo cerrado y donde sólo algunos tienen lugar y libertad, o un mundo abierto en el que pueda ser feliz cualquiera que no afecte al otro. Me percato que esto roza el chorreo de grasa, pero no tengo otra manera de decirlo, menos en mi estado emocional del ahora. No veo el momento en que las cosas cambien y se nos respete a todos como es debido, pero tampoco quiero pecar de ingenua, porque pienso que por más triste que suene, hay cosas que al menos en el corto plazo no van a cambiar. Por suerte uno se va cruzando con gente con mentalidad más abierta y que no te mira como si fueras paria, pero también uno va creciendo y comprendiendo más, y uno se va a dando cuenta que las estructuras son de una determinada manera, y van a seguir así, funcionales a un sistema. Un sistema que no tolera lo distinto, que margina, que incluye sólo lo que conviene. Y lo triste es que es imposible apartarse de ese sistema, es inevitable. Se pueden buscar alternativas, y eso hago. Sólo queda no resignarse por ciertas cosas y pelear por lo que uno merece, por lo que corresponde. Lamentablemente uno se va desgarrando, pero siempre está la posibilidad de rodearse de los que sí valen la pena y juntar fuerza con eso para cagarse en la gente que no entiende -o que no quiere entender-.
domingo, 12 de julio de 2009
Intento de canalización III
Primero: ejercicio. Segundo: té de tilo. Tercero: escribir. La tercera fue escribir, porque no tengo muy claro porqué me ataco. Pero en aras de seguir evitando la hiperventilación voy a intentar verbalizar lo que me circula en la mente. Supongo que debe ser una sumatoria de cosas, el domingo a la noche, mi aburrimiento general, las desilusiones que uno tiene cada tanto...Y el asunto es que cuando uno está en denial, o decide no darle más vueltas a las cosas, de repente salen por algún lado, léase ataques de ansiedad, o pánico, si la cosa viene más heavy. Es que no sé cómo decir todo lo que se me cruza por la cabeza, y menos sin sonar repetitiva, pero el asunto es que la recurrencia en los problemas ya me parece un hecho objetivo. A estas alturas creo que a todos, al menos una vez, nos surgió el hartazgo con la gente. En mi caso, me viene surgiendo seguido, también es que la gente hace muchos méritos. Pero muchos, yo trato de tener paz mental (cosa que vengo logrando bastante bien, salvo los mencionados ataques esporádicos), trato de ponerle buena onda, de abrirme, y dale, DALE que me joden. Bueno, todo bien, para histeriquear mejor que se queden en sus casas, porque si el mundo se volvió histérico NO ES MI CULPA. Yo no quiero pagar los platos rotos, justo yo, que soy bastante coherente con los demás. Y encima le decía a mi vieja hoy que ya el versito de "ay que buena amiga que sos, ay que buena persona que sos, ay me encnata hablar con vos" me tiene un poco harta. Sí, me encanta caerle bien a la gente y que piensen que soy buena persona, pero siempre viene con un tono deprimentemente asexual. Tal vez soy algo asi como un ente y nunca me di cuenta. Y ni me hagan empezar con el SOS DEMASIADO BUENA PARA MÍ porque nonono, ahí sí que se pudre todo. Que carencia de ovarios/huevos que tiene la gente, dios mío. En conclusión, parece ser que la solución a mis problemas es volverme mala persona, porque ya es un fact que la gente no sabe valorar que la traten bien, para que las personas tengan interés hay que tratarlas mal. Es deprimente pero cierto, igual la fija es que nunca me sale, no que yo sea la madre Teresa de Calcuta, pero buena persona soy, y considerada, y me revienta pero es así, la gente me lo dice pero después naranja, se las toma sin problema.
Bueno, chau, ya me descargué.
Bueno, chau, ya me descargué.
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